Los principales índices estadounidenses permanecen cerca de sus máximos, pero gran parte de esta fortaleza está concentrada en pocas compañías tecnológicas vinculadas con la inteligencia artificial, mientras otros sectores continúan rezagados.
En un ciclo económico ampliamente expansivo deberían avanzar también la industria, la energía, los materiales, los bancos y la infraestructura. Su bajo desempeño sugiere que el mercado no está reflejando una recuperación generalizada.
Las grandes empresas tecnológicas se han convertido en destinos principales para la liquidez. Esta concentración sostiene los índices, pero también incrementa su fragilidad porque cualquier cambio de expectativas podría provocar movimientos rápidos de capital.
Algunos indicadores del mercado de criptomonedas muestran una reducción de liquidez y mayor percepción de riesgo. Para el autor, esta divergencia contradice la idea de que existe una expansión uniforme del apetito especulativo.
La inteligencia artificial requiere centros de datos, electricidad, redes, cobre, combustibles e infraestructura física. Sin embargo, los inversionistas están valorando principalmente a las compañías tecnológicas mientras ignoran parcialmente los recursos necesarios para sostener su crecimiento.
Frente a esta desconexión, el oro continúa funcionando como seguro monetario. Las compras de los bancos centrales y su independencia respecto de cualquier emisor reflejan la preocupación por la deuda, la liquidez y la estabilidad financiera.

