Después de varias semanas de consolidación y señales técnicas negativas, el oro registró una recuperación cercana a los 240 dólares en pocas sesiones. El movimiento podría representar algo más profundo que un simple rebote temporal del mercado.
Una de las principales fuerzas detrás del oro continúa siendo la demanda de los bancos centrales. Según el análisis, el valor de sus reservas oficiales de oro ya habría superado sus posiciones en bonos del Tesoro estadounidense.
Durante los últimos cuatro años, los bancos centrales compraron cerca de 1,000 toneladas anuales. La búsqueda de protección frente a crisis, inflación y riesgos geopolíticos continúa impulsando esta acumulación estratégica del metal.
Paralelamente, numerosas autoridades monetarias esperan que la participación del dólar en las reservas internacionales disminuya durante los próximos años. Esto no implica su desaparición, sino una diversificación gradual favorable para el oro.
En los mercados de futuros, la subida parece haber sido impulsada principalmente por el cierre de posiciones bajistas. Muchos operadores tuvieron que recomprar rápidamente después de que el precio se negara a continuar descendiendo.
Aunque los fondos cotizados todavía presentan salidas de capital, el precio ha mostrado resistencia. La demanda de bancos centrales y compradores asiáticos podría estar absorbiendo las ventas y preparando una recuperación más amplia.

